PostData Finis llegó al departamento más famoso de YouTube para hablar con sus creadores: «Somos reconocidos a nivel latinoamericano… Queremos trascender en el tiempo».
Por Natalia Cáceres, Antonia Morán y Alejandro Rodríguez
Desde un departamento en en el centro de Santiago, seis amigos se propusieron crear algo distinto: un espacio donde la música, el arte y la cultura urbana se mezclaran con la ciudad. Ocho años después, CasaParlante se ha convertido en una plataforma latinoamericana que ha recibido a artistas de nivel mundial como Mala Rodríguez, Danny Ocean, Jowell & Randy, Trueno, Rawayana y los más exitosos cantantes urbanos chilenos. El fenómeno traspasó las fronteras del país y ya es un hit en toda Latinoamérica.
Más que un set o un canal de YouTube, CasaParlante es una experiencia. En cada sesión, el arte, el público y la música se encuentran en un mismo lugar, en un formato que mezcla lo íntimo y lo urbano. Su estilo ha cruzado fronteras y se ha convertido en una vitrina tanto para artistas emergentes como para figuras consolidadas.
Eric Valero, director general del proyecto, le abrió las puertas de CasaParlante a PostData Finis y nos contó cómo nació la idea, qué hay detrás del trabajo audiovisual y artístico y por qué se ha convertido en una experiencia única tanto para los músicos como para el público.
Los inicios de CasaParlante un proyecto autogestionado
–¿Cómo, cuándo y dónde nace Casa Parlante, Eric?
-Todo comenzó con un grupo de amigos. Somos seis socios que queríamos hacer algo relacionado con la música y lo audiovisual. Empezamos con un proyecto llamado «Autoparlante«, una especie de carpool karaoke donde pasábamos a buscar artistas y hacíamos sesiones en distintos lugares. No nos resultó como esperábamos, hasta que un día pintamos el departamento donde estábamos grabando, y ahí nació la idea de hacer las sesiones acá. Sin darnos cuenta, fuimos armando el proyecto. Ya llevamos ocho años y hoy somos una plataforma reconocida a nivel latinoamericano.
-¿Cómo funciona el proceso con los artistas?
-Es variable. A veces nosotros los buscamos y otras veces ellos nos contactan. Los artistas quieren estar acá, saben que CasaParlante es una vitrina y que deja huella. No es solo grabar una sesión: es formar parte de algo que trasciende en el tiempo.
–¿Cuánta gente trabaja en CasaParlante?
-Actualmente somos un equipo grande. Estoy yo como director general; Andrés Mancilla, que es el director audiovisual; Felipe Rivero, encargado de producción; Carolina Huilipán, nuestra productora ejecutiva; Mauricio Toledo, productor artístico; Hugo Alviar, productor técnico; y Felipe Plot, director de multimedia. El proyecto ha crecido tanto que ahora tenemos distintas áreas, porque CasaParlante ya es más que un canal: es una comunidad.
El lado creativo y financiero de CasaParlante
–¿Cómo se financia un proyecto de este tipo?
-Partimos autogestionados, literalmente a pulso. No vendemos entradas ni cobramos a los artistas. Con el tiempo las marcas se empezaron a interesar y hoy trabajamos con auspiciadores como Sprite, que ha confiado en nosotros y nos ha ayudado a seguir creciendo. Pero todo lo demás sigue siendo autogestión y trabajo en equipo.
La experiencia Casa Parlante
-¿Cómo puede la gente vivir la experiencia de Casa Parlante?
-Hacemos concursos abiertos al público, además de invitar fan clubs y seguidores de los artistas. No se venden entradas, porque lo que queremos es que la gente viva algo especial: tener al artista a un metro, cantando con ellos, sintiendo la energía. Eso no pasa en cualquier lado y por eso CasaParlante tiene ese toque místico y único.
–¿Qué artistas marcaron un antes y un después?
-Sin duda, Paloma Mami. Cuando estuvo con nosotros, todavía no era tan conocida y presentó un tema inédito. Después, cuando se presentó en Lollapalooza, la gente ya lo cantaba entero y solo lo habían escuchado en CasaParlante. Esos momentos nos hicieron darnos cuenta del impacto que tiene este espacio.
Más que música: una propuesta visual
–¿Qué diferencia a CasaParlante de otros formatos como Tiny Desk?
–Mucha gente nos compara con Tiny Desk y es bonito, porque eso significa que hemos logrado peso propio. Pero no somos lo mismo. Tiny Desk es un concepto y CasaParlante también: somos la casa de la música, una mezcla de arte, cultura y comunidad.
–¿Y qué rol juega el diseño dentro de la identidad del espacio?
-Es clave. Donde vamos, intervenimos los lugares con nuestro sello. El graffiti es parte de nuestra esencia. Hemos trabajado con artistas como Saile o los MRK, y cada mural que se ha hecho en CasaParlante representa nuestra historia. Incluso hicimos merch con esos diseños y se agotó todo.
Casa Parlante no solo es un espacio musical, sino una forma de entender la cultura urbana: colectiva, creativa y viva. Como dice Eric Valero, su meta no es solo hacer sesiones, sino “trascender en el tiempo” y seguir marcando historia en la música latinoamericana.


