Wonjung Ming, doctora en Literatura Latinoamericana e investigadora visitante del Programa de Sociedad Civil del Seoul National University Asia Center, dictó una charla en la Universidad Finis Terrae.

Por Axel Rojas

La influencia de la cultura surcoreana en Chile dejó de ser un fenómeno de nicho para convertirse en una forma de vida cada vez más visible entre las nuevas generaciones. Así lo planteó Wonjung Ming, doctora en Literatura Latinoamericana e investigadora visitante del Programa de Sociedad Civil del Seoul National University Asia Center, durante el conversatorio “La influencia del K-pop en Chile”, organizado por la Escuela de Periodismo y Comunicación y el Observatorio de Asuntos Internacionales de la Universidad Finis Terrae.

Ming, quien vivió en Chile durante casi dos décadas, analizó cómo la cultura coreana ha experimentado un crecimiento sostenido en el país, pasando de comunidades de fanáticos que muchas veces ocultaban su interés por temor al juicio social, a un fenómeno ampliamente visible que hoy influye en la identidad cultural de muchos jóvenes.

“Ahora veo en Chile que el K-pop es una cultura muy activa y práctica. No solo consumen. Ustedes reciben, reinterpretan el significado y disfrutan”, señaló.

Sin embargo, la académica también advirtió sobre algunos riesgos asociados al fenómeno, como la idealización de Corea del Sur. Explicó que las diferencias culturales y sociales entre ambos países pueden generar un choque de realidad en quienes construyen expectativas poco realistas sobre la vida en ese país.

Asimismo, Wonjung Ming abordó el interés de algunos jóvenes por convertirse en idols, destacando el alto nivel de exigencia que implica esa industria, marcada por una disciplina extrema que comparó con la formación militar.

La “chilenización” de la cultura coreana

Uno de los aspectos destacados por la investigadora fue la apropiación local de la cultura coreana, visible en expresiones de grupos chilenos de K-pop, como Q_Are, o en el creciente interés por la gastronomía tradicional coreana.

Según Ming, el público chileno no se limita a replicar contenidos provenientes de Asia, sino que los adapta y resignifica desde su propia realidad cultural, impulsado por la expansión global de fenómenos como los K-dramas y el K-pop.

Más que una tendencia pasajera o un gusto musical, la cultura coreana se ha consolidado como una forma de conexión, identidad y expresión para miles de jóvenes en Chile.