Durante más de dos décadas, Mariela Alvarado fue secretaria de la facultad y hoy, ya jubilada, reflexiona sobre esta nueva etapa, su historia y los vínculos que forjó.
Por María-Jesús Lobos y Constanza Moreno
Tras 25 años como secretaria de la carrera de Periodismo de la Universidad Finis Terrae, Mariela Alvarado cerró una etapa marcada por el trabajo cercano con estudiantes y académicos. Su salida, concretada en enero de 2026, no fue sencilla: “Ha sido un duelo”, reconoce sobre el proceso de dejar una rutina y un espacio que definieron gran parte de su vida laboral.
Alvarado recuerda que sus inicios estuvieron marcados por desafíos, en un contexto donde aún se estaban definiendo procesos y funciones. Con el tiempo, logró ordenar su trabajo y construir una dinámica propia que le permitió desenvolverse con mayor seguridad en la facultad.
Con los años, su rol evolucionó más allá de lo administrativo. Destaca que uno de sus principales aportes fue generar un ambiente más cercano, donde el vínculo con profesores y equipos de trabajo se volvió fundamental. En esa línea, valora especialmente sus últimos años en la universidad, los que define como una etapa de alegría y compañerismo. “Fueron un regalo de Dios”, afirma.
La decisión de jubilar, aunque esperada por su edad, implicó un proceso complejo. Alvarado admite que no quería dejar la facultad, pero a los 67 años sintió que era el momento de cerrar ese ciclo. Uno de los aspectos más difíciles, señala, fue no poder despedirse de todos sus compañeros: “No me pude despedir de todos y eso fue una pena enorme”.
Las nuevas pasiones de Mariela Alvarado
Tras su salida de la Universidad Finis Terrae, Alvarado ha debido reorganizar su vida cotidiana y enfrentar cambios personales importantes, como la distancia con sus hijos (viven en Estados Unidos y Puerto Varas, respectivamente) y el fin de su vida laboral activa. Aun así, ha buscado adaptarse de manera proactiva a esta nueva etapa.
Actualmente participa en un taller literario, retomó la pintura y practica yoga a diario. Estas actividades, explica, le han permitido encontrar nuevas formas de ocupar su tiempo y enfrentar el proceso de transición. “Uno tiene que aprender a estar con uno mismo”, reflexiona.
Desde su experiencia, sostiene que la clave para enfrentar este tipo de cambios está en la capacidad de adaptación y en la búsqueda de equilibrio. Para Alvarado, incluso después de cerrar una etapa significativa, es posible seguir construyendo sentido en la vida personal.

