Las Diablas acaban de clasificar a Chile a su segundo Mundial consecutivo y los expertos coinciden en que «Manu» es la mejor jugadora de la historia del hockey césped nacional. En paralelo, ella combina su carrera deportiva con la laboral y las niñas ya la ven como un ejemplo a seguir.
Por María-Jesús Lobos y María-José Domínguez
El recorrido de Manuela Urroz no estuvo definido desde el inicio, ya que antes de enamorarse del hockey césped, practicó distintas disciplinas. Ese camino no solo fue parte de su infancia, sino también de una búsqueda natural dentro de una familia donde el deporte siempre fue más que una actividad, era una rutina de vida. Su abuelo Francisco fue seleccionado chileno de fútbol e ídolo de Unión Española, su tía Silvana es la tenista más destacada de la historia del país y su hermano Francisco es figura del combinado nacional de rugby.
Hoy, ya establecida como capitana de Las Diablas, «Manu» no solo representa a la generación más importante del hockey chileno (selección que acaba de clasificar al segundo Mundial de su historia), sino también a un grupo de mujeres deportistas en donde el talento muchas veces se relaciona con la falta de apoyo, el trabajo, los estudios y la obligación de mantener varias vidas al mismo tiempo.
-Manuela, usted antes de jugar hockey, practicaba tenis y fútbol, ¿cómo llegó finalmente al hockey césped?
-Cuando era chica practicaba distintos deportes, entre ellos el tenis y el fútbol, que es más por tradición familiar, y al hockey llegué desde el colegio, donde en tercero básico se empezaba a jugar. Era el deporte de ciertos colegios británicos y así fui conociendo este deporte y enamorándome de él.
–Ya que viene de una familia muy ligada al deporte, ¿eso lo vio más como una presión o una motivación?
-Siempre lo vi como una motivación venir de una familia de deportistas. Mi tía fue una gran tenista, de una trayectoria muy importante. Mi abuelo futbolista llegó a jugar torneos como un Mundial por Chile, ser capitán con títulos en Unión Española y Colo Colo, así es que veníamos de una historia muy relevante a nivel familiar en lo deportivo. Siempre para nosotros fue parte del ADN de la familia, del día a día también. Creo que nos conecta a todos el deporte y por eso siempre fue algo que disfrutamos mucho juntos.
–Muchos entendidos dicen que usted es la mejor jugadora de la historia del hockey césped chileno. ¿Qué se siente ser un rostro conocido y que lleguen a pedirle fotos cuando la ven? ¿Cómo vive esa exposición?
-Creo que la exposición siempre es una responsabilidad, es algo a lo que también se llega con muchos años de trabajo, mucha trayectoria detrás. En mi caso, llevo ligada al alto rendimiento y a la selección adulta desde el 2009, por lo tanto creo que han sido muchos años de experiencia y muchos años de crecimiento en el hockey. Por eso me lo tomo también como una responsabilidad de siempre ser ejemplo, de siempre tener que liderar para buscar que el deporte sea más considerado, para que Las Diablas también tengamos una situación mejor, que seamos más reconocidas y que finalmente podamos ser una aspiración para toda la nueva generación de hockistas.
–¿Qué significa para usted y para Las Diablas participar por segunda vez consecutiva en el Mundial? ¿Cómo ve ese impacto en generaciones futuras?
-Para nosotros era muy importante clasificar a este segundo Mundial en la historia de Chile. Creo que de esta manera comenzamos a crear esta historia de que Chile siempre debe estar en un Mundial en el hockey, por eso entrenamos muchísimo el último tiempo para poder conseguir esto, poder también consagrarnos como un equipo que va a los mundiales, porque creemos que esto va a poder abrir las puertas a las nuevas generaciones.
Manuela Urroz, «pasión diabla»
La historia de Manuela Urroz dentro del hockey habla de liderazgo y trayectoria, pero fuera del césped existe otra realidad igual de desafiante: sostener una carrera deportiva de alto rendimiento y, a su vez, una vida laboral y personal.
–Desde afuera, se ve a Manuela Urroz como una mujer que puede con todo. ¿Se siente así o hay momentos en que no? ¿Qué hay detrás de esta imagen?
-Creo que todos tenemos momentos donde no es fácil seguir una rutina o no es fácil llevar una vida de alto rendimiento y compatibilizarlo con lo laboral, también todas las exigencias que tenemos en el día a día, con la familia, la pareja, la vida social, etc. Pero bueno, para mí es muy importante tratar de buscar un equilibrio, ser muy disciplinada también con los tiempos y también permitirse a veces renunciar a ciertas cosas porque no se puede hacer todo en la vida.
-Usted no sólo es seleccionada chilena de hockey césped, también estudió Derecho y hoy trabaja en una empresa grande como Decathlon. ¿Alguna vez sintió que tenía que elegir entre el deporte y su carrera laboral?
-Sí, creo que muchas veces los que somos deportistas tenemos que decidir en relación a la carrera laboral o a la carrera deportiva. No es una decisión fácil y muchas veces se trata de compatibilizar lo mejor posible, a veces cuesta porque no están los medios o no está el apoyo correspondiente. Por eso es muy importante que las empresas y distintas instituciones, también educativas, apoyen el deporte y apoyen a los deportistas que finalmente somos los que representamos a Chile.
–Situándonos en este contexto actual, ¿qué mensaje le dejaría a las autoridades del deporte?
-Que el hockey necesita apoyo, hemos sentido ese apoyo el último tiempo, necesitamos seguir compitiendo, creciendo, teniendo recursos para visibilizar nuestro deporte en distintas regiones. También infraestructura, porque hoy no tenemos la infraestructura que deberíamos tener en ciertas regiones para seguir masificando nuestro deporte. Los invito a seguir apoyándonos desde cerca, Las Diablas estamos haciendo todo lo que podemos desde acá, desde la cancha.
Si la capitana Manuela Urroz tuviera que resumir su propia historia en un titular, no lo duda y afirma: “Pasión diabla”. Dos palabras que sintetizan una trayectoria que se fue construyendo desde la constancia, el liderazgo y el esfuerzo que ha mantenido dentro y fuera de la cancha. La carrera de «Manu» no se sustenta únicamente en los resultados, sino también en todo lo que hay detrás.

